Los datos de un consumo firme, ratificados de nuevo por la Agencia del Aceite de Oliva, deberían animar al optimismo y a un alza moderada de los precios en origen, pero ciertos agentes que mueven el mercado, sin razón objetiva alguna, se empeñan en dibujar un irreal escenario derrotista que cunde el desánimo y tumba a la baja cualquier expectativa de recuperación
En las antiguas ferias era común una atracción que consistía en una gran caja con idénticos agujeros en su tapa superior desde los que asomaban, aleatoriamente, las cabezas de unos sufridos personajes normalmente disfrazados de payasos… en el otro lado se situaba un cruel niño presto y armado con un martillo de desproporcionadas dimensiones. Pues bien el juego consistía en que el angelito, relamiéndose, propiciaba un descomunal martillazo al desgraciado actor cuando asomaba su cabeza… la única esperanza del payaso de turno era que el golpazo lo recibiera su vecino y le diera tiempo a cobijarse de nuevo.
Esta situación, ya más trágica que cómica, parece darse en el mercado oleícola español durante los dos últimos años. Cuando el precio del aceite en origen intenta sacar la cabeza y tender al alza sostenida animado por datos objetivos de mercado, se encienden las alarmas, se generan una serie de señales negativas que no se sabe bien de donde vienen pero que se generalizan, cunde el desánimo y, como si recibiera un martillazo, el precio vuelve a bajar.
Y es que parece que el pesimismo, aún sin fundamento, se contagia rápidamente entorno al oliva.
Esta semana se han publicado los datos de consumo y producción por parte de la Agencia para el Aceite de Oliva a 1 de febrero, pues bien el consumo interior durante esta campaña ha subido respecto a la anterior un 3%, las exportaciones también se han incrementado en la misma cantidad y sin embargo el pesimismo sigue siendo la nota común en los mercados, prueba de ello es que el Futuros marca precios a la baja. Cierto es que la producción en enero ha sido alta (432.000 T) pero esto es normal si consideramos que ese mes las cuadrillas se apresuraron a recoger la aceituna con un ritmo frenético después de un mes sin posibilidad de hacerlo.
La producción de la presente campaña, dada la persistente situación meteorológica, no será ni mucho menos alta y el enlace de la anterior fue mínimo. Así pues y con consumos que se acercan a 100.000 T mensuales se absorberá la producción sin absolutamente ningún problema. Y entonces ¿Porqué no alcanza el aceite en origen un precio digno?
A nuestro entender se dan dos circunstancias: la primera es que cada vez que se acerca la recuperación se lanzan mensajes pesimistas por parte de actores interesados, hasta aquí normal. Pero la segunda y más grave es que los productores y cooperativas se lo creen y cunde el desánimo sin fundamento alguno. En síntesis podemos afirmar que este sector es pesimista en sí mismo, que ese pesimismo es contagioso y sobre todo que se peca de inocencia.
La clave está en darse cuenta de que, en realidad, el martillo es de trapo y no hiere.
Por tanto cada vez que esa mano se acerque con sus falsos mensajes, lejos de esconderse, habrá que sacar la cabeza, el cuello, el cuerpo, incluso las piernas, y saliéndose de la caja con la garrafa de aceite EN LA MANO hacer ver de quien es el producto y cuanto vale.
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